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Marcela Bortoni

Nutrióloga
e Iridóloga

Agua para el bebé

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El niño tiene unas necesidades de agua proporcionalmente mayores que las de un adulto debido a que sus necesidades de consumo calórico son mayores y a que hasta el 70% de su cuerpo está formado por agua.

El requerimiento diario de líquidos para bebés sanos varía entre 80-100 ml/kg durante la primera semana de vida y entre 140 –160 ml/kg para bebés que están entre los tres y seis meses. Estas cantidades están disponibles en la leche materna si se da lactancia exclusiva según lo demande el bebé durante el día y la noche por dos razones:

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Lactancia materna exclusiva significa alimentar al bebé únicamente con leche materna. Esto implica que no se le da agua, líquidos, té, preparaciones con hierbas ni alimentos sólidos durante los primeros seis meses de vida.

El ofrecer agua a un bebé antes de los seis meses puede ocasionar problemas de salud significativos: El suplementar con agua puede incrementar el riesgo de desnutrición, debido a que el consumo de pequeñas cantidades de agua u otro líquido puede llenar el estómago del infante y esto reduce su apetito por la leche materna, que si es rica en nutrientes. Otro problema es que el suplementar con agua incrementa el riesgo de enfermedad, debido a que el agua y los implementos para ofrecer otros alimentos son vehículos para la introducción de patógenos y tienen un mayor riesgo de estar expuestos a los organismos que causan diarrea, especialmente en ambientes con poca higiene y sanidad.

Dependiendo de la edad, un infante es dos a tres veces más susceptible a padecer de diarrea si le dan agua, té o preparaciones herbales además de la leche materna que si lo amamantan exclusivamente. En el caso de diarrea leve, se recomienda amamantar al bebé con mayor frecuencia. Cuando un infante tiene un caso de diarrea moderada a severa es importante acudir con tu pediatra.

Según especialistas del Centro Pediátrico de Johns Hopkins de la ciudad de Baltimore en Estados Unidos, beber agua puede aumentar el riesgo de que los bebés pequeños sufran una condición llamada hiperhidratación.

Es importante usar agua para los biberones del bebé con un contenido bajo en sodio, pues los bebés menores de 4 meses tienen los riñones aún muy inmaduros y tienen dificultad para la excreción de sodio. Cuando los bebés son aún muy pequeños tienen el deseo de beber intacto y el líquido que necesitan con mayor frecuencia es la leche materna o en su defecto la fórmula.

Algunos síntomas de lo que denominan hiperhidratación son irritabilidad, somnolencia, baja temperatura corporal (36 o menos), hinchazón en la cara y cuando la hiperhidratación es severa se pueden presentar convulsiones. En la noticia los especialistas también recomiendan evitar el uso de fórmulas muy diluidas y bebidas pediátricas con electrolitos.

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