Quiero sentirme bien
En esta ocasión quiero compartirte el caso de una paciente que tuve la oportunidad de recibir en consulta por primera vez el mes pasado. Se trata de una mujer de 54 años de edad, que acudía -además por el interés por bajar de peso- porque se sentía constantemente fatigada, decaída, le costaba mucho trabajo levantarse por las mañanas así como realizar sus diversas actividades diarias. Se sentía de malhumor todo el tiempo y sin ánimos de nada. Su malestar también incluía dolores y pesadez constantes en piernas y espalda.
A la observación y al interrogatorio obtuve mi sospecha clínica, pero fue a través de su iris que pude confirmar mi diagnóstico. Es decir, en su análisis iridológico encontré el origen de sus padecimientos: observé que a nivel de sistema digestivo había un grado importante de inflamación y de obstrucción de la luz intestinal, así como un estado severo de acidez gástrica. Su estado vascular no era el más óptimo, y también presentaba el colesterol elevado en sangre, condición que puede observarse en forma de un anillo blanquecino en el borde del iris. Y como dato adicional, noté la presencia de una pequeña lesión en espalda media, que no era atribuida a ningún traumatismo.
Mi conducta fue dirigir todos mis esfuerzos en corregir su situación digestiva. Mejorando ésta, su salud emocional mejoraría también. ¿Por qué? Porque ahora se sabe que la depresión puede generar dolor en la espalda y que a su vez el dolor crónico genera depresión, y también que, la depresión puede ser causada por la presencia de problemas digestivos crónicos. Esto era una bola de nieve, ¡y un cuento de nunca acabar!
Siempre me gusta recordarles a mis pacientes algo que aprendí en mis años de carrera a través de los libros y algo que luego aprendí también en la consulta a través de los mismos pacientes: que sistema digestivo y cerebro están estrechamente ligados, y los libros te dicen que todo lo que suceda a nivel mental, repercute a nivel digestivo en forma de síntomas como retortijones, cólicos e incluso diarrea, dependiendo de cada persona y del grado de la emoción. Pero en la clínica, te das cuenta que el círculo cierra cuando todo lo que sucede a nivel digestivo también deriva a nivel emocional, es decir, cuando tenemos problemas estomacales o intestinales crónicos nos sentimos constantemente decaídos, tristes o desganados y antes se lo atribuimos a TODO menos a nuestra salud digestiva.
Por eso considero de suma importancia mantener un sistema digestivo saludable, factor que además participa directamente en la bajada de peso. Opté entonces por darle a mi paciente una dieta libre de alimentos proinflamatorios, quitando alimentos de difícil digestión.
Un mes después, ella ha bajado 5.700 kgs, y el cambio en su personalidad es extraordinario, así como el de su análisis iridológico. Después de esta pérdida ponderal y de la adecuada selección de alimentos, ya no es evidente el exceso de colesterol, ya no está presente el déficit en circulación venosa y su sistema digestivo ha mejorado significativamente, pero lo más relevante, es cómo ella se siente ahora…duerme mejor, ya no tiene dolores, tiene energía y SE SIENTE FELIZ.
Y yo, comparto totalmente esa felicidad.
¡Pero vamos por más!
Buen día
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