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Marcela Bortoni

Nutrióloga
e Iridóloga

SÍNDROME DE OVARIO POLIQUÍSTICO…SIN QUISTES

¡Hola! Hoy quiero contarte una historia de consulta bastante reciente.

Hace dos semanas, acudió a consultar una paciente de 29 años de edad, muy desesperada porque ha tenido un incremento de peso muy acelerado en los últimos dos años. Al querer bajar de peso con medidas tomadas por ella misma, no vió resultados, y decidió acudir con una nutricionista para obtener un plan más apropiado, pero tampoco vio cambios.

Llegó entonces a mi consulta, referida por la nutricionista, con estudios en mano. La paciente había decidido por su cuenta, hacerse exámenes de laboratorio para determinar la causa de su aumento de peso y de su resistencia a bajarlo. Estos estudios ya habían pasado por su nutrióloga, quien le había dicho que éstos estaban en rangos normales. Y es que sí; en sus laboratorios, muy generales, no había alteraciones que englobaran una patología en sí. Es decir, no eran concluyentes para ninguna enfermedad.

Pero al conocer a la paciente, era evidente que acudía con un brote de acné severo. Al cuestionarla, me contestó: “¡Ah sí! Eso también me está pasando, y es algo que nunca había pasado, jamás había tenido espinillas”. Y cuando quise averiguar un poco más, descubrí que también había tenido irregularidades menstruales y alopecia androgénica, es decir, caída de cabello principalmente de la parte superior y central de la cabeza.

Con esta información, sin más, podemos saber que la paciente estaba presentando estigmas de resistencia a la insulina y de un exceso de andrógenos. Ambas son características del síndrome de ovario poliquístico.

Pero la paciente se encontraba incrédula. Precisamente por haber tenido irregularidades en su ciclo menstrual, había acudido con una ginecóloga, quien en ese momento le realizó un ultrasonido pélvico que no reveló ninguna anormalidad en sus órganos reproductivos.

Entonces, para ella resultaba ilógico tener síndrome de ovario poliquístico sin tener quistes. Sin embargo, la ausencia de éstos no excluye a la enfermedad. Con los otros datos clínicos que pudimos recabar, era suficiente para hacer el diagnóstico. Y la paciente fue tratada integralmente como tal.

La primera pauta en esta entidad es bajar de peso, pero la resistencia a la insulina funge tanto como causa como efecto. El sobrepeso genera resistencia a la insulina y la resistencia a la insulina genera sobrepeso; así que bajar de peso, de manera orgánica, resulta todo un desafío a veces. Pero sí se puede, SIEMPRE se puede mientras se quiera. Así que dos semanas después, la paciente ha bajado dos kilos de peso, o lo que nos resulta más emocionante: dos centrímetros en promedio en medidas. En dos semanas. Sin trucos, ni atajos, ni riesgos a la salud. Que increíble, ¿verdad? Un organismo que presenta un trastorno en la metabolización de azúcares y grasas, bajando de peso como si no existiera tal cosa. Y ya hay una notoria mejoría en su piel, también.

Aprovecho para recordarte que no somos sólo un órgano; no somos sólo riñón, o sólo corazón. Somos una creación perfecta, en la que, justo como en una comunidad, nuestros órganos se relacionan entre sí, y lo que sucede en uno, repercute en otros. Un problema renal puede manifestarse en la piel, un trastorno reumatológico en los ojos, y así muchos ejemplos; pero a veces lo que más nos interesa es la cuestión del peso, porque esa es la que se ve y la que nos presenta, es la que otros pueden ver. Y en muchas ocasiones, la obesidad o el sobrepeso son manifestaciones de una entidad de salud que estamos padeciendo y no nos hemos dado cuenta. La obesidad, como te mencioné anteriormente, puede ser una causa, pero también puede ser un efecto.

Por salud, no permitamos que sea ni una ni otra.

doctora rebeca peña

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