Un paciente estrella
¡Hola! El caso de este mes corresponde al de un joven de 22 años de edad, que acudió conmigo un 16 de enero del presente año; él llegaba en ese momento con 130.9 kgs de peso y 47.3% de grasa corporal. Con él, traía también algunos diagnósticos médicos, como presión alta, hipotiroidismo y resistencia a la insulina. Y tomaba medicamentos para todos estos padecimientos.
Al conocerlo me debatí entre dos emociones: la preocupación de que, su salud no sólo estaba en riesgo sino que, ya estaba deteriorada; y la admiración, de sus ganas, su voluntad. Entonces, había mucho trabajo que hacer, pero sabía que él lo iba a facilitar.
Al cabo de dos meses dentro del plan iniciado, él ya podía prescindir de los medicamentos para controlar la presión y los niveles de azúcar, con la pérdida de peso que en ese momento registraba y con ayuda del tratamiento natural que le proporcioné, fue posible retirar estos fármacos.
Hace un mes, el 22 de mayo exactamente, él concluyó el tratamiento, su peso en el momento es de 89.5 kgs y 20.3% de grasa corporal. En 4 meses él logró perder 41.4 kgs y un 27% de grasa. No volvió a necesitar los medicamentos, a excepción del indicado para tiroides, puesto que ese es un tratamiento para toda la vida y no hay manera de tratarlo más que farmacológicamente.
Este es un caso que me emociona mucho, porque él demuestra que cuando se quiere, se puede. Aún con los trastornos metabólicos que él padece -que totalmente justificaban que fuera difícil llegar a la meta- logró vencer dichos obstáculos y alcanzar su objetivo.
Él me comentaba mientras lo felicitaba: “Doctora, fue en equipo, esto lo hicimos usted y yo” pero yo le respondí: “Creo que el mérito es tuyo completamente, por qué… ¿sabes cuántas personas han iniciado un plan así, y cuántas lo han podido concluir?”.
Las respuestas son muchas, a la primera; pocas, a la segunda. Es el mensaje que quise que él entendiera.
Él tenía una visión, un sueño, una meta. Y no quitó nunca el dedo del renglón, esa fue la clave.
Te invito a que cómo él, no dejes de soñar, no quites la vista de tu objetivo. Yo quiero y deseo acompañarte en el camino de la buena salud y como siempre les digo a mis pacientes en la consulta: lo único que necesito, es que tú quieras.